Titulo: Pacto de sangre.
Capítulos: Capitulo
único.
Pareja: EunHae.
Genero: Drama, AU.
Descripción: Donghae y
Hyukjae han sido amigos desde una edad muy temprana y la adolescencia trae
cambios en ambos.
Nota: Esto salió de una
leyenda mexicana que leí hace muchos años,
ya la había subido en otro lugar pero le cambie muchas cosas y la hice más mi
estilo, el yaoi e.e aunque esto es menos que shonen.
Pacto de sangre.
Donghae y Hyukjae se
conocieron al entrar al jardín de infantes, poco a poco se fueron acercando
hasta que un día Donghae le prestó su pez de peluche, con eso se ganó el
pequeño corazón de Hyukjae.
Crecieron juntos, casi
como hermanos y vivieron felizmente su infancia, Hyukjae era un niño tímido e
inseguro mientras Donghae era más alegre y parlanchín, por lo tanto él era el
que se encargaba de todo, a pesar de ser menor unos meses que Hyukjae. Cuando
iban a alguna fiesta, era porque invitaban a Donghae y él siempre estaba con su
inseparable Hyukjae, todos lo sabían, y lo aceptaban muy bien.
Fue en la secundaria
cuando las cosas cambiaron un poco, ambos se dieron cuenta de los sentimientos
que albergaban por el otro y que eran correspondidos. Su relación surgió con
facilidad, todo fue muy calmado y no tan secreto, algunos de sus amigos lo
sabían y los apoyaban. Donghae era feliz siendo el novio de Hyukjae, tanto que
no podía ocultar nada, con su carácter infantil y bonachón, su madre pronto se
dio cuenta que su pequeño estaba diferente y lo abordó. El chico, sintiéndose
algo acorralado soltó todo lo que tenía en su mente. Así fue como su madre se
enteró, ella estuvo de acuerdo en no decirle nada a su padre ni a los de
Hyukjae, pensando que solo pasaba por una fase y que pronto se daría cuenta que
estaba equivocado, no pensó que la equivocada sería ella.
Fueron pareja por 3 años
más, hasta que entraron al bachiller.
Hyukjae seguía siendo un
chico callado, pero pronto Donghae notó que su novio se volvía algo raro y por
qué no, paranoico. Comenzó a leer libros extraños y a interesarse por la magia,
el ocultismo, y otras cosas raras que el más pequeño no comprendía, también
comenzó a vestir de negro. Pero eso no fue motivo para que Donghae lo dejara,
al contrario de lo que todos pensaban, su novio era más interesante así.
Pasaron su primera noche
juntos en casa de Hyukjae, y él estaba feliz. Al día siguiente Donghae se dio
cuenta que la madre de Hyukjae lo miraba muy mal y ponía cara de muy enfadada.
Eso asustó en sobremanera al pequeño, pues no quería que los separasen.
Sus miedos se vieron
realizados un día que Hyukjae llegó con muchos libros, velas y otras cosas
extrañas. Le contó a Donghae que quería hacer un pacto con él, un pacto de
sangre. Al menor, lejos de horrorizarle la idea, le emocionó y como no había
nadie en casa permitió que Hyukjae pusiera todas sus cosas.
Se sentaron con las
luces apagadas en un círculo de velas, estas las únicas acompañantes que
tenían. Hyukjae comenzó a leer un texto con algún idioma antiguo y al final lo
tomó de la mano y, en un perfecto coreano dijo:
-En este lugar mágico,
HyukJae y Donghae juran que siempre estarán juntos. Si por alguna razón
llegaran a separarse, se comprometen a que el primero que muera visitara al
otro, donde quiera que esté.
Hyukjae tomó la mano del
menor y le hizo un corte en la palma, después procedió a hacer lo mismo con la
suya y las juntaron. Unas palabras en el mismo extraño idioma, y Hyukjae dio
por terminado el ritual, sellándolo con un beso algo húmedo.
Cuando Hyukjae salió de
su casa, el corazón de Donghae se llenó de miedo y pensó “esta será la última
vez que nos vemos”.
Cuando Hyukjae dejó de
visitarlo Donghae fue a su casa y encontró una carta en la puerta, con su
nombre. Fue así como Donghae se enteró que ya tenía algunos meses que los
padres de su novio lo consideraban mala influencia para Hyukjae, quien se había
vuelto desobediente y casi nunca estaba en casa. Donghae sintió que le
arrancaban el corazón cuando vio las palabras “no podemos seguir juntos” algo
corridas, su Hyukjae había llorado al escribir aquello. Donghae se prometió que
no lo buscaría y no haría que Hyukjae tuviera que pelear con sus padres, sabía
que él los amaba demasiado y cuando alguno le prohibía algo, él les hacía caso.
Como cuando eran pequeños, le prohibieron comer helado de fresa, Hyukjae lo
dejó por casi un mes hasta que Donghae le suplicó a la Señora Lee que lo dejara
comerlo al verlo sufrir tanto. Ahora Donghae era un helado de fresa, y esta vez
no podía ir a suplicar.
El tiempo pasó
lentamente para Donghae. Entró a la universidad y se graduó con honores como
psicólogo. Pronto consiguió una buena mujer con la cual tuvo una relación de
más de 6 años y al final decidieron casarse y tener una linda familia. Al año
de casados su mujer logró concebir y vivían felizmente esperando a la pequeña
nena que en menos de 3 meses iba a nacer.
Donghae amaba los autos,
a pesar de que era pésimo conduciendo, si lo hacía nunca llevaba a nadie, mucho
menos a la esposa que en su vientre tenía a su hija.
La noche del 5 de agosto
Donghae soñó que conducía un auto muy diferente al suyo propio, y para su
sorpresa lo hacía muy bien, pero se sentía algo adormilado y, mientras sus ojos
se cerraban escucho como un camión derrapaba en el asfalto, abrió los ojos e
intentó alejarse del enorme camión que se le venía encima, pero no lo logró.
Despertó con un dolor de
cabeza y con su corazón bombeando como loco, su mujer lo hizo al mismo tiempo y
lo miró preocupada. Él le aseguró que nada pasaba y ella se levantó para ir a
casa de su madre, donde pasaría el resto del fin de semana.
En domingo en la tarde, Donghae
se estaba terminando de duchar cuando escuchó el timbre.
-¿Min, puedes abrir…?-gritó,
pero recordó que ella no estaba así que apurado se enfundó su pantalón del
pijama y fue a abrir, lo que vio le quitó la respiración e hizo que su corazón
se acelerara.
Frente a él se
encontraba Lee Hyukjae, alto, pálido y con sombras en los ojos, pero lo que más
le sorprendió fueron esos ojos carentes de emoción y la sangre que salía de
varios lugares de su cuerpo.
-Hyuk…¿pero qué te ha
pasado? Ven entra, debemos curarte.
Pero Hyukjae no entró.
Nunca lo haría. En su lugar lo miró por lo que parecieron horas y dijo:
-He venido a despedirme,
Donghae. Acabo de morir en un accidente de auto y quería que lo supieras. Te
amo, y estaré esperándote, siempre estaremos juntos, ¿recuerdas?
Hyukjae le dio un
pequeño beso y se desvaneció en el aire.
Donghae parpadeó
confundido y al darse cuenta de lo que acababa de pasar se desmayó.
Despertó en el sofá y
con su esposa mirándolo preocupada.
-¿Q-qué paso?-logró
pronunciar con voz pastosa.
-No…no lo sé, llegué
antes y estabas en el suelo, con la puerta abierta, Hae.
-Bueno…ya debe ser
tarde, mejor vamos a dormir.-Donghae se levantó y junto con su mujer subieron a
dormir.
La mañana siguiente,
mientras desayunaban Donghae abrió el periódico y en primera plana estaba el
auto destrozado con el que soñó. Leyó que la tarde del domingo Lee Hyukjae de
27 años murió al estrellarse contra un camión.
Después de eso, Donghae comenzó
a gritar y se desmayó. La familia, al verle tan mal tras la muerte de Hyukjae,
decidieron llevarlo a un hospital psiquiátrico. No tenían idea de que eso era
lo peor para Donghae.
La mujer de Donghae tuvo
a su bebé 2 meses después, en medio de escalofriantes sonidos, luces y mucha,
mucha sangre. Ella murió después de dar a luz a una hermosa niña.
Donghae se suicidó una
noche, colgándose con las sabanas de su cama. Se dice que en la pared había
inscripciones con sangre que decían “Siempre estarán juntos”, “te amo”, “te
estaré esperando”. Las
autoridades aseguraron que a pesar de que el dedo de Donghae sangraba, las
inscripciones en la pared se habían escrito con sangre de otra persona.
Aquellos pactos que se hacen por mera diversión, algún día se hacen realidad, es por ellos que hay que tener cuidado con lo que se promete.
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