Thursday, October 9, 2014

{YeWook} Embarazo
















La imagen no me pertenece.
Título: Embarazo.
Capítulos: Capítulo único
Pareja: YeWook.
Género: M-preg, romance.
Nota: Hace mucho, creo que fue para navidad, hubo un intercambio en un foro, mi amiga secreta quería un YeWook M-Preg y no me dio tiempo de terminarlo, entonces le di un wallpaper que hice pero que me quedó feo y le dije que después le regalaría un oneshot, este lo terminé hace comos dos o tres meses y lo había olvidado.  Blachel-Sung, querida, lamento la tardanza. No soy muy buena escritora, pero lo hice con amor©




El pequeño Ryeowook se encontraba muy nervioso, él quería que su novio se enterara pero tenía miedo de lo que pasaría.

Su primo Sungmin se había embarazado y su novio le dejó, acusándolo de infiel. Sungmin le había jurado que nunca estuvo con otro hombre y Ryeowook lo creía, pero ese chico se fue y le abandonó.
Ryeowook no quería contarle a su padre, pero cuando su mamá le preguntó si estaba engordando no pudo más que echarse a llorar.

—Lo siento omma—gemía entre hipidos mientras tocaba su vientre—e-es que…y-yo…

—¿Estas embarazado Ryeowook? —sabía que su madre no lo regañaría, pero la decepción era evidente en su cara.

Ryeowook solo asintió.

—¿Le dijiste a Jongwoon?

Ryeowook negó.

—Dile, Ryeowook. Después de todo él es el padre, ¿no?

Ryeowook volvió a negar.

—¿¡No es el padre!?

—S-si mamá. Pe-pero no puedo decirle—el castaño negó de nuevo—¿Qué…qué tal si pasa lo mismo que con Sungmin?

—Mi vida, Jongwoon es un gran hombre, el no negará a su bebé como lo hizo ese mal nacido.—Ryeowook amaba a su madre, y amaba los abrazos que esta le daba, pero ahora no eran lindos, se sentía mal y que lo abrazara solo le hacía sentir asfixiado.

Tenía que decirle a Jongwoon, pero la sola idea de  que le dejaría, que nunca volvería a besarlo, a estar con él, le aterraba.

Yesung le hablaba todas las noches, preocupado y avergonzado pues a causa de su trabajo no había podido verle. Sentía que algo iba mal con su novio, pero no sabía que era, se notaba un poco su nerviosismo y Jongwoon no era tan despistado como su novio creía.

—¿Wookie estas bien? —le preguntó una noche.

—Claro que si.

—Te siento raro.

—Ideas tuyas mi amor.

—Uhm si, tal vez el trabajo me tiene más cansado de lo que pensaba—le respondió con una sonrisa. —Ryeowook te extraño—susurró.

—Yo también Yesung.

—Veámonos mañana, ¿está bien? — le preguntó el mayor. Wook de verdad no quería aceptar pues seguía con miedo, pero de verdad quería verle.

—Claro, hasta mañana.

A la mañana siguiente Ryeowook se despertó por las náuseas que le dieron cuando el olor de comida entró a su habitación. Se levantó lo más rápido que pudo y salió corriendo a devolver el estómago al baño. Odiaba eso, cuando supo que uno de sus tíos estaba embarazado pensó que no era igual que con las mujeres, no sabía cuan equivocado estaba.

Después de un desayuno ligero que le preparó su madre, salió a su trabajo. En la tarde visitaría a su novio. No estaba seguro si decirle sobre su embarazo, pero le insinuaría algo al menos.
Ryeowook trabajaba en una empresa pequeña como asistente, no le pagaban mucho pero era suficiente para aportar a su casa y para comprar lo que deseaba, trabajaba solo 8 horas al día, teniendo toda la tarde libre para sí.

Al salir de la oficina se dirigió al pequeño refugio en el que trabajaba el mayor. Él estaba a punto de terminar su carrera como veterinario y le había dicho que en cuanto consiguiera un buen trabajo podrían vivir juntos, porque a pesar de tener su propio departamento, Jongwoon apenas podía mantenerse y quería darle una buena vida, la primera vez que Ryeowook escuchó esto se echó a llorar y el mayor le había besado cariñosamente.

—Hola…—llamó Ryeowook a la puerta del refugio, asomándose por ella. A lo lejos escuchó la voz grave de su novio.

—Hola amor—le abrazó el mayor en cuanto estuvo frente a él. —No tienes idea de cómo te extrañé—se quejó con un puchero y le dio un casto beso. —Odio esto, de verdad. Ya quiero terminar la carrera.

—Sí, yo también. ¿Falta mucho para que salgas? —preguntó el castaño mirando a la dueña del refugio, quien le sonreía.

—No, tengo que alimentar a los cachorros y puedo irme—le respondió con una sonrisa. —Acompáñame.

El pequeño se dejó hacer. Veía como alimentaba a los cachorros cuando le preguntó.

—Oye, Jongwoon. —el mayor asintió, dando a entender que había escuchado. —¿Q-qué opinas de los bebés? —le preguntó nervioso.

—Que me encantaría tener uno—le respondió sinceramente el mayor. —Pero no creo que ahora sea el momento, es el peor de hecho. Estoy con mi carrera y sinceramente la arruinaría. ¿Por qué lo preguntas?

—Por nada, ver a los cachorritos me dio la idea—sonrió el castaño. Falsa, su sonrisa era falsa.

Tuvieron su exitosa cita, que terminó con ambos haciendo el amor dulcemente en el apartamento de Jongwoon.

Y la mañana siguiente también fue un caos, Ryeowook corrió al baño por sus nauseas matutinas y Jongwoon se asustó.

—Me hizo daño la comida de mi madre, tengo que decirle que se ha echado a perder—le dijo inocentemente.

—Claro, ahora mi pequeño—el mayor lo tomó de la cintura—necesito mi beso de buenos días.

—No seas así, acabo de vomitar—dijo avergonzado y soltándose de su agarre.¿Mi cepillo de dientes sigue donde mismo?

—Claro. Bueno, límpiate mientras yo hago el desayuno. —El mayor le dio un pequeño beso en su frente y corrió a ponerse el pantalón del pijama, mientras lo hacía volteó a verlo y le guiño un ojo tocando su trasero. El castaño solo rió al ver las tonterías que hacia su novio.

Desayunaron en un cómodo silencio y ambos partieron a sus trabajos entre juegos y besos. Ryeowook estuvo como ausente todo el día, incluso su jefe, quien rara vez veía a sus empleados, lo notó. El pequeño no podía dejar de pensar en lo que el mayor le había dicho.  “Arruinaremos su carrera, arruinaremos su carrera” le gritaba su mente. No sabía qué diablos iba a hacer, ahora menos que nunca le podía decir nada. 

Ambos comenzaron a trabajar, Ryeowook hacia todo lo posible por trabajar más, o salía con su madre, o simplemente le inventaba algo de Jongwoon cuando quería verlo. El pelinegro, ocupado como estaba, no ponía mucho empeño en juntarse pues pensaba que su novio debía estar igual de estresado que él con el trabajo.

La madre de Ryeowook se preocupaba por su hijo, ya tenía exactamente dos meses evitando a Jongwoon y no le quería contar el por qué, incluso recibió una llamada de su yerno para saber a cerca de Ryeowook pues hacía una semana que este no respondía sus llamadas o mensajes. La mujer, por más que intentaba hablar con el bajito no lograba nada, casi todos los días llegaba del trabajo y se encerraba en su habitación a leer o cantarle a su bebé, esto hacia que parte de su preocupación disipara pues sabía que su hijo no pensaba en ninguna locura, pero no podía evitar alterarse cuando lo veía con ropa ligera, pues esta hacia más evidente su delgadez.

Lo que ni Jongwoon, ni su madre sabían era que Ryeowook leía todos los mensajes desesperados de Yesung, sus dedos se movían solos a través del teclado, pero al último momento, cuando estaba a punto de enviar el mensaje no se atrevía. Recordaba la época de su adolescencia en la que babeaba por el mayor y este no le hacía caso, cuando lo vio besando a otro chico, como lloraba en ese tiempo y se imaginaba como sería si le contaba a Jongwoon que estaba esperando un hijo suyo, no quería que le abandonara y tal vez no lo haría, se dijo, pero el mayor lo había dicho, le iba a arruinar la carrera que con tanto esfuerzo estaba pagando y que terminaría el año siguiente.

Aún no se le notaba la barriga, pero sentía cambio en él. Su corazón latía más rápido, y se cansaba con mucha facilidad, no podía estar sentado mucho tiempo pues se cansaba así que su trabajo se estaba haciendo un martirio, y para colmo sus cambios hormonales no hacían más que deprimirlo al doble de lo que ya estaba.

Tres meses pasaron y llegó la navidad. Una época que antes había amado ahora no le agradaba. Pasaría el cuarto aniversario de su relación, si es que aun la podía llamar una relación, solo. A pesar de que el pelinegro lo llamaba todos los días, no contestaba, tenía miedo de que le fuera a decir.
El último mensaje que le envió el mayor hizo a su corazón saltar.

“Ryeowook, el 17 es nuestro aniversario y me gustaría pasarlo contigo. Entiendo si quieres terminar y por eso te has alejado de mí, pero me gustaría verte para arreglarlo o pasar al menos nuestro último día juntos. Te estaré esperando en mi departamento a las 7:00p.m.
Te quiero”



La mañana del 17 de diciembre Ryeowook se levantó de su cama muy nervioso. Después de mucho  pensarlo la noche anterior decidió que iría a la cita con Jongwoon y le contaría todo, o tal vez lo haría después.

Ese día era sábado, así que tenía todo el día libre. Bajó a desayunar con el pantalón de su pijama y una playera, su madre le sonrió desde la cocina y le sirvió sus tostadas.

—Está creciendo—le dijo de repente su madre mientras desayunaban.

—¿Qué?
—Tu vientre… aún no se nota demasiado si te pones ropa flojita, pero está creciendo—le sonrió la mujer con dulzura.

­—Lo está—le sonrió el castaño de vuelta, tocando su vientre.

—¿Cuándo vas a contarle a tu padre Ryeowook? —de repente la mujer se había puesto seria. Y no era de más, su padre siempre había sido muy severo, a pesar de nunca haberle golpeado si le regañaba o castigaba, no quería saber que iba a ser de él cuándo su padre se enterara que estaba embarazado, pero más que otra cosa, no quería ver su cara con un semblante de decepción. Como cuando le contó que era gay, como cuando se enteró que podía concebir, bien, él no se había decepcionado por eso, pero si había tenido ese semblante de estupefacción que incluso daba risa. Tal vez esto iba a evitar la sorpresa, su padre estaba tan enterado como el mismo que podía traer niños al mundo.

—Creo que tengo que contarle primero a Jongwoon madre.

—Muy sabio de tu parte querido. Pero espero que sea pronto porque creo que tu padre lo notará en unos días más, no es tan despistado.

—Claro, lo haré mamá.

—Y…¿Me contarás por que hoy pareces de mejor humor?.

—Ah…—el pequeño se sonrojó. —Y-yo…uhm Jongwoon me pidió ir a su departamento por nuestro aniversario, iré mamá, pero no sé si le diré del bebé.

—¿P-pero no me acabas de decir que primero le dirás a él? —preguntó la mujer exasperada.

—Claro que lo haré, no me grites mamá. Pero no hoy.

—Ok—suspiró derrotada la mujer.


El castaño pasó todo el día en su casa y en la tarde se preparó para ir a su novio. Se dio un baño de media hora y fue a su closet, no sabiendo que ponerse, quería verse muy bien para su novio.

Recordó que al mayor le encantaba un cárdigan azul que el mismo le había regalado, así que se puso una playera blanca y su cárdigan. Se enfundó en unos jeans y tenis. Se veía algo gordito, pero tal vez Yesung no se daba cuenta.

Recordaba mucho la vez que el pelinegro le dijo que amaba verlo así, con sus mejillas sonrojadas. Había sido un lindo momento, pues Yesung casi nunca se sonrojaba.

Ryeowook salió de su habitación y tomó su abrigo, gorro y guantes que estaban cerca de la puerta.

—Suerte mi vida—le deseó su madre, dándole un beso en la frente.

—Gracias mamá.

Salió caminando muy despacio entre la nieve del jardín. Tenía que recordarle siempre a su padre que debía limpiar porque se le olvidaba. Esperó un rato en la parada del bus, que por cierto ya venía retrasado. Solo esperaba que Jongwoon no se desesperara si llegaba un poco tarde.

Al llegar a la puerta del departamento del mayor se detuvo. Su corazón latía desbocado pues después de tres largos meses le vería, sentiría su aroma, escucharía su voz. Maldición le extrañaba tanto.

Tocó suavemente la puerta, una, dos veces. Por los dioses, se sentía tan nervioso. Cuando iba a tocar una tercera vez la puerta se abrió, dándole la vista de una corbata azul que él había comprado, subió su vista poco a poco revisando cada detalle en la cara del mayor hasta que llegó a sus profundos ojos negros, tenían un brillo que no había visto en mucho tiempo. Ryeowook sonrió y el Jongwoon también lo hizo, suavemente lo tomó en sus brazos y lo apretó contra sí. El más pequeño inhalo profundamente y se abrazó al pelinegro.

Poco tiempo después el mayor le invitó a pasar. Ryeowook se topó con un hermoso panorama. La casa de su hyung estaba llena de velas y pétalos de rosas. En la mesa había un ramo sus flores favoritas.

 —Siéntate—le dijo el mayor y el castaño le hizo caso. —por un momento pensé que no vendrías Ryeowook.

—Sí, yo también.

—Hablemos de esto cuando terminemos la cena, ¿si?

—Claro.

Se propagó un silencio incómodo. No sabía que le diría, o como se lo diría y estaba aterrado.

Después de una muy incómoda cena de aniversario, pasaron a la sala.

—Sabes Ryeowook, solo…yo solo quiero saber por qué te alejas de mí.

—Lo siento — el castaño bajó la mirada.

—¿Es que ya no me quieres, Ryeowook?.

El menor negó y pronuncio susurrando:

—Te amo, Jongwoon.

El pelinegro suspiró aliviado y le tomó en brazos. —¿Entonces por qué?.

—Y-yo…yo no sé…yo, lo siento. —el castaño solo abrazó fuerte a su novio, sintiendo como este se relajaba.

—Dime, Ryeowook.

—Es que…no quiero arruinar tu carrera, Yesung—. Dijo el castaño con lágrimas en los ojos.

—¿Qué? ¿Por qué dices eso Wookie? —. Respondió el mayor. Ryeowook presentía que ya había adivinado la razón.

—Tengo cinco meses de embarazo…­—. Dijo, y con eso subió su ropa mostrándole el vientre.
Jongwoon se pateó mentalmente, pues con lo emocionado que estaba ni cuenta se había dado del vientre ya algo grande de Ryeowook, aunque no tanto como debería estar un vientre de cinco meses. Y también porque recordó el día que le dijo esas crueles palabras en la veterinaria.

Ryeowook notó, con dolor que Jongwoon no decía nada—. Lo siento…no planee ha-hacerlo y…­—. El menor se quedó callado cuando sintió los brazos del mayor rodeándolo.

—Yo lo siento, mi amor, no debí decir semejantes palabras. Solo no planeaba tener un hijo tan pronto, quería esperar a tener más dinero, pero no pasa nada mi vida, es nuestro bebé.

—¿N-no me dejarás? —. Susurró el castaño.

—¿Qué? No vida, claro que no—. Le respondió mientras le daba un beso en la frente.

—Gracias.

—¿Sabes? Es el mejor regalo que pudiste darme de aniversario—. Dicho eso, le besó profundamente y Ryeowook le respondió feliz. Al separarse el menor vio que Jongwoon tenía una sonrisa tonta en la cara y él supo que tenía una muy parecida. —Ahora, tenemos que ir a comprar cosas para nuestro bebé, ¿ya sabes qué será?

—No, no he querido saber su sexo hasta que tú lo supieras.

—Oh bueno, no importa, podemos ir juntos ¿Cuándo es tu siguiente cita?

—El mes que viene.

—Bien. Te amo, Ryeowook, y a nuestro hijo.

—Yo también—. Y dicho eso, Ryeowook se soltó a llorar. Yesung no pudo más que sonreír y abrazarlo más fuerte. Cuando al fin logró controlarse, le dijo: —No le he dicho a mi padre, debes ir conmigo.


Jongwoon tragó en seco. Ahora sí, venia lo feo.


~~~~~~


No se mucho de embarazos, soy una adolescente que no planea embarazarse en mucho tiempo e.e xD
Espero que te haya gustado amor ;;

Recomendación: Series.

¡Hola!
Bueno como lo dice el titulo, en esta entrada recomendaré las series que más me gustan, y aunque tal vez muchos las vean, hay personas que no >u<

El orden no es por importancia, aunque si, la primera es mi favorita :B


Doctor Who.

Esta serie es buenísima, muestra a un señor del tiempo que viaja en una caseta de policía por el tiempo y el espacio llamada TARDIS.
Es la serie de ciencia ficción que más tiempo lleva en emisión, de 1963 a 1989. Se canceló y la versión moderna comenzó a emitirse en el 2005 hasta la fecha.
Cuando el doctor "muere" se convierte en otra persona, que es cuando cambian de actores.
Christopher Eccleson fue la novena encarnación e hizo un muy buen trabajo siendo el primer doctor de la serie moderna, pero mi preferido es la décima encarnación, David Tennant. Matt Smith también lo hizo de maravilla y aunque no pudo reemplazar -en mi corazón- a Tennant, lo hizo increíble y llegué a adorarlo también.
La versión actual está representada por Peter Capaldi y aunque no he visto todos los capítulos, lo está haciendo de maravilla *u*.



Teen Wolf.

Aunque cuando recién comenzaba esta serie y veía sus anuncios en MTV no me llamaba nada la atención, un día decidí darle la oportunidad y comencé a verla en internet. La amé, no puedo decir nada más.
Esta es una serie estadounidense basada en una antigua película. Scott McCall es un estudiante que una noche es mordido por un hombre lobo y si, como se pueden imaginar, se convierte él también >u<
Aunque los dos protagonistas, Scott y Allison no me agradaban mucho (por su actitud xD) la historia me gustó.
Mis personajes preferidos fueron Stiles, Derek, Lydia y Kira. Oh y los gemelos e.e
Solo he visto 3 temporadas y el primer capitulo de la cuarta, pues no he tenido el tiempo suficiente, pero la recomiendo mucho.



Being Human.

Esta serie me encanta, es tan fantasiosa y sobrenatural *u* y adoro eso.
Trata de dos amigos (un hombre lobo y un vampiro) que deciden comprar una casa, aunque después se topan con que ya tiene una ocupante, ¡una fantasma!
De esta serie no tengo mucho que decir, es super linda, y aunque se escucha un poco extraño el argumento, es buena.
Los actores, pues si, creo que me gustan.
Aún no veo todo lo que va, igual por falta de tiempo, pero lo que he visto me ha dejado encantada.
Ampliamente recomendada.



Eso es todo por ahora, algún día recomendaré otras mas ;D
Besos.


Saturday, October 4, 2014

(GellertxAlbus) Regalo de navidad

Título: Regalo de navidad.
Pareja: Albus x Gellert
Género: Rare(?), AU, intento de romance.
Nota: Es lo primero que escribo completo y que me atrevo a publicar acerca del mundo de Harry Potter. Tengo muchísimos en mente, historias de varios capítulos, pero no sé nada >u< También se que eso no se supone que es lo que ve Albus pero bleh, es mi historia xD



Regalo de navidad.

La navidad llegaba a El Valle de Godric, por ende a la casa de Albus Dumbledore. Él nunca había celebrado felizmente esas fechas con su familia, pero ahora era diferente, ahora tenía a Gellert a quien le encantaba la navidad.
Como los Dumbledore no celebraban las navidades ostentosamente, Albus no sabía que regalarle a su nuevo amigo, había pasado poco tiempo desde que lo conocía y no tenía idea de que regalarle a alguien que aparentemente lo tenía todo.

—Gellert—dijo un día el chico, tirado en el sofá—. ¿Qué te gustaría para navidad?

—¿Por qué Albus? ¿No sabes que regalarme?

—No.

—Sencillo, unos calcetines de lana.

—¿Qué?

—Sí. He visto que a muchas personas les regalan calcetines tejidos por ellos mismos, y siempre he deseado que alguien haga algo con amor para mí. Me gustaría algo hecho por ti, con amor—. Confesó con un pequeño sonrojo.

—Oh.

—Oh, dios. He estado tan cursi—Se recriminó el rubio, escondiendo la cara entre sus rodillas—. Olvida lo que he dicho Albus.

Albus solo sonrió.

—Claro.





La mañana de navidad llegó más pronto de lo que Albus esperaba, y alegre corrió a la chimenea y llamó a su amigo. El chico llegó pronto a su casa cargando el regalo de Albus y cada quien abrió el suyo.
Dumbledore pudo ver con alegría como los ojos de Gellert se aguaban.

Gellert levantó sus calcetines tejidos junto a una hermosa pulsera negra con adornos dorados. Cuya compañera estaba en la muñeca de Albus. El mayor lo miró nervioso.

—¡Oh, muchas gracias Albus! —gritó el joven al terminar de leer la carta que completaba el regalo, yéndose encima de Dumbledore.

Albus sonrió alegre y se apresuró a abrir su propio regalo. Lo que encontró lo dejó sin aliento. Dentro de la diminuta caja había un collar de oro con un hermoso dije con un tigre, la forma animaga que tomaba Gellert. Abrazó con fuerza a su amigo, quien sonrojado le dio un beso en la mejilla. Albus sonrió con ganas.




Poco tiempo después las cosas cambiaron, Aberforth le recriminaba a Albus su falta de atención a con su familia por pasar días enteros con “ese demonio Grindelwald”.  Mientras este último le decía que no le hiciera caso a su hermano, que las cosas no eran así y que él estaba grande para poder cuidar a Ariana solo. Pero Albus no era tonto, a pesar de que sentía un gran aprecio —que aún se negaba a llamar amor— por Gellert, se daba cuenta que a este no le agradaban sus hermanos, mucho menos Aberforth.

Sin embargo, era egoísta y quería tener algo suyo por primera vez. Quería desocuparse de sus hermanos. Quería pasar tiempo con el rubio. Quería que Gellert fuera suyo. Pero nunca lo fue.

Una pelea con Aberforth fue todo lo que bastó para que su familia se disolviera, y el chico a quien amó intensamente se fuera. 

Con la hermana más amada muerta, Aberforth se marchó. Y Albus se quedó solo.

Pasó el tiempo hasta que volvió a ver a Gellert, a quien a pesar de haber vencido, se negó a matar. Porque le quería, aun después de tanto tiempo, seguía amándole.



—Señor… profesor Dumbledore… ¿Puedo preguntarle algo?

—Es evidente que ya lo has hecho—sonrió Dumbledore—. Sin embargo, puedes hacerme una pregunta más.

—¿Qué es lo que ve, cuando se mira en el espejo?


—¿Yo? Me veo sosteniendo un par de gruesos calcetines de lana.”