La imagen no me pertenece.
Título: Embarazo.
Capítulos: Capítulo único
Pareja: YeWook.
Género: M-preg, romance.
Nota: Hace mucho, creo que fue para navidad, hubo un
intercambio en un foro, mi amiga secreta quería un YeWook M-Preg y no me dio tiempo de
terminarlo, entonces le di un wallpaper que hice pero que me quedó feo y le
dije que después le regalaría un oneshot, este lo terminé hace comos dos o tres
meses y lo había olvidado. Blachel-Sung,
querida, lamento la tardanza. No soy muy buena escritora, pero lo hice con amor©
El pequeño Ryeowook se encontraba muy nervioso, él quería que
su novio se enterara pero tenía miedo de lo que pasaría.
Su primo Sungmin se había embarazado y su novio le dejó,
acusándolo de infiel. Sungmin le había jurado que nunca estuvo con otro hombre
y Ryeowook lo creía, pero ese chico se fue y le abandonó.
Ryeowook no quería contarle a su padre, pero cuando su mamá
le preguntó si estaba engordando no pudo más que echarse a llorar.
—Lo siento omma—gemía entre hipidos mientras tocaba su
vientre—e-es que…y-yo…
—¿Estas embarazado Ryeowook? —sabía que su madre no lo
regañaría, pero la decepción era evidente en su cara.
Ryeowook solo asintió.
—¿Le dijiste a Jongwoon?
Ryeowook negó.
—Dile, Ryeowook. Después de todo él es el padre, ¿no?
Ryeowook volvió a negar.
—¿¡No es el padre!?
—S-si mamá. Pe-pero no puedo decirle—el castaño negó de
nuevo—¿Qué…qué tal si pasa lo mismo que con Sungmin?
—Mi vida, Jongwoon es un gran hombre, el no negará a su bebé
como lo hizo ese mal nacido.—Ryeowook amaba a su madre, y amaba los abrazos que
esta le daba, pero ahora no eran lindos, se sentía mal y que lo abrazara solo
le hacía sentir asfixiado.
Tenía que decirle a Jongwoon, pero la sola idea de que le dejaría, que nunca volvería a besarlo,
a estar con él, le aterraba.
Yesung le hablaba todas las noches, preocupado y avergonzado
pues a causa de su trabajo no había podido verle. Sentía que algo iba mal con
su novio, pero no sabía que era, se notaba un poco su nerviosismo y Jongwoon no
era tan despistado como su novio creía.
—¿Wookie estas bien? —le preguntó una noche.
—Claro que si.
—Te siento raro.
—Ideas tuyas mi amor.
—Uhm si, tal vez el trabajo me tiene más cansado de lo que
pensaba—le respondió con una sonrisa. —Ryeowook te extraño—susurró.
—Yo también Yesung.
—Veámonos mañana, ¿está bien? — le preguntó el mayor. Wook de
verdad no quería aceptar pues seguía con miedo, pero de verdad quería verle.
—Claro, hasta mañana.
A la mañana siguiente Ryeowook se despertó por las náuseas
que le dieron cuando el olor de comida entró a su habitación. Se levantó lo más
rápido que pudo y salió corriendo a devolver el estómago al baño. Odiaba eso,
cuando supo que uno de sus tíos estaba embarazado pensó que no era igual que
con las mujeres, no sabía cuan equivocado estaba.
Después de un desayuno ligero que le preparó su madre, salió
a su trabajo. En la tarde visitaría a su novio. No estaba seguro si decirle
sobre su embarazo, pero le insinuaría algo al menos.
Ryeowook trabajaba en una empresa pequeña como asistente, no
le pagaban mucho pero era suficiente para aportar a su casa y para comprar lo
que deseaba, trabajaba solo 8 horas al día, teniendo toda la tarde libre para
sí.
Al salir de la oficina se dirigió al pequeño refugio en el
que trabajaba el mayor. Él estaba a punto de terminar su carrera como
veterinario y le había dicho que en cuanto consiguiera un buen trabajo podrían
vivir juntos, porque a pesar de tener su propio departamento, Jongwoon apenas
podía mantenerse y quería darle una buena vida, la primera vez que Ryeowook
escuchó esto se echó a llorar y el mayor le había besado cariñosamente.
—Hola…—llamó Ryeowook a la puerta del refugio, asomándose por
ella. A lo lejos escuchó la voz grave de su novio.
—Hola amor—le abrazó el mayor en cuanto estuvo frente a él. —No
tienes idea de cómo te extrañé—se quejó con un puchero y le dio un casto beso. —Odio
esto, de verdad. Ya quiero terminar la carrera.
—Sí, yo también. ¿Falta mucho para que salgas? —preguntó el
castaño mirando a la dueña del refugio, quien le sonreía.
—No, tengo que alimentar a los cachorros y puedo irme—le
respondió con una sonrisa. —Acompáñame.
El pequeño se dejó hacer. Veía como alimentaba a los
cachorros cuando le preguntó.
—Oye, Jongwoon. —el mayor asintió, dando a entender que
había escuchado. —¿Q-qué opinas de los bebés? —le preguntó nervioso.
—Que me encantaría tener uno—le respondió sinceramente el
mayor. —Pero no creo que ahora sea el momento, es el peor de hecho. Estoy con
mi carrera y sinceramente la arruinaría. ¿Por qué lo preguntas?
—Por nada, ver a los cachorritos me dio la idea—sonrió el
castaño. Falsa, su sonrisa era falsa.
Tuvieron su exitosa cita, que terminó con ambos haciendo el
amor dulcemente en el apartamento de Jongwoon.
Y la mañana siguiente también fue un caos, Ryeowook corrió al
baño por sus nauseas matutinas y Jongwoon se asustó.
—Me hizo daño la comida de mi madre, tengo que decirle que se
ha echado a perder—le dijo inocentemente.
—Claro, ahora mi pequeño—el mayor lo tomó de la
cintura—necesito mi beso de buenos días.
—No seas así, acabo de vomitar—dijo avergonzado y soltándose
de su agarre.—¿Mi cepillo de dientes sigue donde mismo?
—Claro. Bueno, límpiate mientras yo hago el desayuno. —El
mayor le dio un pequeño beso en su frente y corrió a ponerse el pantalón del
pijama, mientras lo hacía volteó a verlo y le guiño un ojo tocando su trasero.
El castaño solo rió al ver las tonterías que hacia su novio.
Desayunaron en un cómodo silencio y ambos partieron a sus
trabajos entre juegos y besos. Ryeowook estuvo como ausente todo el día,
incluso su jefe, quien rara vez veía a sus empleados, lo notó. El pequeño no
podía dejar de pensar en lo que el mayor le había dicho. “Arruinaremos su
carrera, arruinaremos su carrera” le gritaba su mente. No sabía qué diablos iba
a hacer, ahora menos que nunca le podía decir nada.
Ambos comenzaron a trabajar, Ryeowook hacia todo lo posible
por trabajar más, o salía con su madre, o simplemente le inventaba algo de
Jongwoon cuando quería verlo. El pelinegro, ocupado como estaba, no ponía mucho
empeño en juntarse pues pensaba que su novio debía estar igual de estresado que
él con el trabajo.
La madre de Ryeowook se preocupaba por su hijo, ya tenía
exactamente dos meses evitando a Jongwoon y no le quería contar el por qué,
incluso recibió una llamada de su yerno para saber a cerca de Ryeowook pues
hacía una semana que este no respondía sus llamadas o mensajes. La mujer, por más
que intentaba hablar con el bajito no lograba nada, casi todos los días llegaba
del trabajo y se encerraba en su habitación a leer o cantarle a su bebé, esto
hacia que parte de su preocupación disipara pues sabía que su hijo no pensaba
en ninguna locura, pero no podía evitar alterarse cuando lo veía con ropa
ligera, pues esta hacia más evidente su delgadez.
Lo que ni Jongwoon, ni su madre sabían era que Ryeowook leía
todos los mensajes desesperados de Yesung, sus dedos se movían solos a través
del teclado, pero al último momento, cuando estaba a punto de enviar el mensaje
no se atrevía. Recordaba la época de su adolescencia en la que babeaba por el
mayor y este no le hacía caso, cuando lo vio besando a otro chico, como lloraba
en ese tiempo y se imaginaba como sería si le contaba a Jongwoon que estaba
esperando un hijo suyo, no quería que le abandonara y tal vez no lo haría, se dijo,
pero el mayor lo había dicho, le iba a arruinar la carrera que con tanto
esfuerzo estaba pagando y que terminaría el año siguiente.
Aún no se le notaba la barriga, pero sentía cambio en él. Su
corazón latía más rápido, y se cansaba con mucha facilidad, no podía estar
sentado mucho tiempo pues se cansaba así que su trabajo se estaba haciendo un
martirio, y para colmo sus cambios hormonales no hacían más que deprimirlo al
doble de lo que ya estaba.
Tres meses pasaron y llegó la navidad. Una época que antes
había amado ahora no le agradaba. Pasaría el cuarto aniversario de su relación,
si es que aun la podía llamar una relación, solo. A pesar de que el pelinegro
lo llamaba todos los días, no contestaba, tenía miedo de que le fuera a decir.
El último mensaje que le envió el mayor hizo a su corazón
saltar.
“Ryeowook, el 17 es nuestro aniversario y me gustaría pasarlo
contigo. Entiendo si quieres terminar y por eso te has alejado de mí, pero me
gustaría verte para arreglarlo o pasar al menos nuestro último día juntos. Te
estaré esperando en mi departamento a las 7:00p.m.
Te quiero”
La mañana del 17 de diciembre Ryeowook se levantó de su cama
muy nervioso. Después de mucho pensarlo
la noche anterior decidió que iría a la cita con Jongwoon y le contaría todo, o
tal vez lo haría después.
Ese día era sábado, así que tenía todo el día libre. Bajó a
desayunar con el pantalón de su pijama y una playera, su madre le sonrió desde
la cocina y le sirvió sus tostadas.
—Está creciendo—le dijo de repente su madre mientras
desayunaban.
—¿Qué?
—Tu vientre… aún no se nota demasiado si te pones ropa
flojita, pero está creciendo—le sonrió la mujer con dulzura.
—Lo está—le sonrió el castaño de vuelta, tocando su vientre.
—¿Cuándo vas a contarle a tu padre Ryeowook? —de repente la
mujer se había puesto seria. Y no era de más, su padre siempre había sido muy
severo, a pesar de nunca haberle golpeado si le regañaba o castigaba, no quería
saber que iba a ser de él cuándo su padre se enterara que estaba embarazado,
pero más que otra cosa, no quería ver su cara con un semblante de decepción.
Como cuando le contó que era gay, como cuando se enteró que podía concebir,
bien, él no se había decepcionado por eso, pero si había tenido ese semblante
de estupefacción que incluso daba risa. Tal vez esto iba a evitar la sorpresa,
su padre estaba tan enterado como el mismo que podía traer niños al mundo.
—Creo que tengo que contarle primero a Jongwoon madre.
—Muy sabio de tu parte querido. Pero espero que sea pronto
porque creo que tu padre lo notará en unos días más, no es tan despistado.
—Claro, lo haré mamá.
—Y…¿Me contarás por que hoy pareces de mejor humor?.
—Ah…—el pequeño se sonrojó. —Y-yo…uhm Jongwoon me pidió ir a
su departamento por nuestro aniversario, iré mamá, pero no sé si le diré del
bebé.
—¿P-pero no me acabas de decir que primero le dirás a él? —preguntó
la mujer exasperada.
—Claro que lo haré, no me grites mamá. Pero no hoy.
—Ok—suspiró derrotada la mujer.
El castaño pasó todo el día en su casa y en la tarde se preparó
para ir a su novio. Se dio un baño de media hora y fue a su closet, no sabiendo
que ponerse, quería verse muy bien para su novio.
Recordó que al mayor le encantaba un cárdigan azul que el
mismo le había regalado, así que se puso una playera blanca y su cárdigan. Se
enfundó en unos jeans y tenis. Se veía algo gordito, pero tal vez Yesung no se
daba cuenta.
Recordaba mucho la vez que el pelinegro le dijo que amaba
verlo así, con sus mejillas sonrojadas. Había sido un lindo momento, pues
Yesung casi nunca se sonrojaba.
Ryeowook salió de su habitación y tomó su abrigo, gorro y
guantes que estaban cerca de la puerta.
—Suerte mi vida—le deseó su madre, dándole un beso en la
frente.
—Gracias mamá.
Salió caminando muy despacio entre la nieve del jardín. Tenía
que recordarle siempre a su padre que debía limpiar porque se le olvidaba. Esperó
un rato en la parada del bus, que por
cierto ya venía retrasado. Solo esperaba que Jongwoon no se desesperara si
llegaba un poco tarde.
Al llegar a la puerta del departamento del mayor se detuvo.
Su corazón latía desbocado pues después de tres largos meses le vería, sentiría
su aroma, escucharía su voz. Maldición le extrañaba tanto.
Tocó suavemente la puerta, una, dos veces. Por los dioses, se
sentía tan nervioso. Cuando iba a tocar una tercera vez la puerta se abrió,
dándole la vista de una corbata azul que él había comprado, subió su vista poco
a poco revisando cada detalle en la cara del mayor hasta que llegó a sus
profundos ojos negros, tenían un brillo que no había visto en mucho tiempo.
Ryeowook sonrió y el Jongwoon también lo hizo, suavemente lo tomó en sus brazos
y lo apretó contra sí. El más pequeño inhalo profundamente y se abrazó al
pelinegro.
Poco tiempo después el mayor le invitó a pasar. Ryeowook se
topó con un hermoso panorama. La casa de su hyung estaba llena de velas y
pétalos de rosas. En la mesa había un ramo sus flores favoritas.
—Siéntate—le dijo el
mayor y el castaño le hizo caso. —por un momento pensé que no vendrías
Ryeowook.
—Sí, yo también.
—Hablemos de esto cuando terminemos la cena, ¿si?
—Claro.
Se propagó un silencio incómodo. No sabía que le diría, o
como se lo diría y estaba aterrado.
Después de una muy incómoda cena de aniversario, pasaron a la
sala.
—Sabes Ryeowook, solo…yo solo quiero saber por qué te alejas
de mí.
—Lo siento — el castaño bajó la mirada.
—¿Es que ya no me quieres, Ryeowook?.
El menor negó y pronuncio susurrando:
—Te amo, Jongwoon.
El pelinegro suspiró aliviado y le tomó en brazos. —¿Entonces
por qué?.
—Y-yo…yo no sé…yo, lo siento. —el castaño solo abrazó fuerte
a su novio, sintiendo como este se relajaba.
—Dime, Ryeowook.
—Es que…no quiero arruinar tu carrera, Yesung—. Dijo el
castaño con lágrimas en los ojos.
—¿Qué? ¿Por qué dices eso Wookie? —. Respondió el mayor.
Ryeowook presentía que ya había adivinado la razón.
—Tengo cinco meses de embarazo…—. Dijo, y con eso subió su
ropa mostrándole el vientre.
Jongwoon se pateó mentalmente, pues con lo emocionado que
estaba ni cuenta se había dado del vientre ya algo grande de Ryeowook, aunque no tanto como debería estar un vientre de cinco meses. Y también porque recordó el día que le dijo esas crueles palabras en la
veterinaria.
Ryeowook notó, con dolor que Jongwoon no decía nada—. Lo
siento…no planee ha-hacerlo y…—. El menor se quedó callado cuando sintió los brazos
del mayor rodeándolo.
—Yo lo siento, mi amor, no debí decir semejantes palabras.
Solo no planeaba tener un hijo tan pronto, quería esperar a tener más dinero,
pero no pasa nada mi vida, es nuestro bebé.
—¿N-no me dejarás? —. Susurró el castaño.
—¿Qué? No vida, claro que no—. Le respondió mientras le daba
un beso en la frente.
—Gracias.
—¿Sabes? Es el mejor regalo que pudiste darme de
aniversario—. Dicho eso, le besó profundamente y Ryeowook le respondió feliz.
Al separarse el menor vio que Jongwoon tenía una sonrisa tonta en la cara y él
supo que tenía una muy parecida. —Ahora, tenemos que ir a comprar cosas para
nuestro bebé, ¿ya sabes qué será?
—No, no he querido saber su sexo hasta que tú lo supieras.
—Oh bueno, no importa, podemos ir juntos ¿Cuándo es tu
siguiente cita?
—El mes que viene.
—Bien. Te amo, Ryeowook, y a nuestro hijo.
—Yo también—. Y dicho eso, Ryeowook se soltó a llorar. Yesung
no pudo más que sonreír y abrazarlo más fuerte. Cuando al fin logró
controlarse, le dijo: —No le he dicho a mi padre, debes ir conmigo.
Jongwoon tragó en seco. Ahora sí, venia lo feo.
~~~~~~
No se mucho de embarazos, soy una adolescente que no planea embarazarse en mucho tiempo e.e xD
Espero que te haya gustado amor ;;
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No se mucho de embarazos, soy una adolescente que no planea embarazarse en mucho tiempo e.e xD
Espero que te haya gustado amor ;;



